domingo, 5 de junio de 2016

Valoración acerca del impacto que tuvo las redes sociales ante el terremoto ocurrido el 16 de abril en Ecuador.

“Si no somos útiles críticos, independiente y rebeldes, no seremos necesarios”     

En la actualidad el mundo está envuelto en una  revolución de las nuevas tecnologías y una de estas herramientas son las Redes Sociales que sirven para poder difundir información y acercarnos con aquellas personas que están lejos, entre las cuales las más usadas son Facebook, Twitter, WhatsApp, Instagram, Skype entre otras.

Las redes sociales le están dando otra visión  a la manera de relacionarse unos a otros, como también ha dado paso al campo del mercadeo y la  publicidad de las empresas. Es verdad, que las redes sociales son de gran ayuda para todos, pero también, es necesario tener en cuenta  que hay que ser responsables al utilizar una de estas plataformas, porque lo que estamos publicando lo puede ver todo el mundo.

El 16 de abril del presente año vivimos una catástrofe inesperada que nos conmociono a todos los ecuatorianos y devastó a dos de nuestras provincias como lo fue; Manabí y Esmeralda, a raíz de este evento palpamos el valor que tiene este fenómeno social tecnológico a consecuencia que las   líneas telefónicas  colapsaron y muchas de las personas desesperadas empezamos a tratar de comunicarnos con  nuestros familiares además de saber que estaba sucediendo en las demás ciudades y  cuánto daño había causado el  sismo, es así como todos utilizamos las redes sociales  

Al manejar esta herramienta nos sumergimos a un mundo de desinformación, que en vez de ayudar, nos desorientan y hacen que creamos en falsas fuentes que decían y publicaban textos como ”ALERTA DE TSUNAMI”, “Probable sismo a las 22:00 ”, “Gente Zombie”.Sin nombrar los sinnúmeros de audios, imágenes  y videos que jugaban con la tranquilidad de los ciudadanos y se mofaban de las víctimas que dejo este desastre estos y muchos más fueron las pseudofuentes que mal intencionados alarmaban a los más vulnerables.

Pero las redes sociales también tienen un equilibrio de fuentes que se han ganado su reputación y su gran grado de credibilidad, que trabajaban de la mano con las fuentes gubernamentales que tenían la verdad de la situación, como lo es  la cuenta oficial  del Instituto Geofísico, la cual nos  dio el grado de magnitud del sismo y nos  mantenía informado las 24 horas sobre las réplicas que se seguirían generando, además de la cuenta oficial de Twitter, del Primer Mandante del País, que daba detalles claves. Todos ellos luchaban para mantener en calma a toda la nación y enfrentar a los mal intencionados.  


Lo vivido nos da una gran lección de vida que debemos ser críticos y analíticos para  no dejarnos engañar por la primera verdad que nos presenten, sino más bien indagar contrastar y poder dictaminar  si esa información es veraz y oportuna y no se trata de una  información seccionalita que solo se basa en la mofa y el morbo para generar más seguidores sin importar la ética profesional y más aún los derechos de los demás.

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